Momento Salamanca ‘iota’ is the first in a series of limited edition artworks by the artist JG Castela, created whilst on a residency in Salamanca, Spain, during the summer of 2008. Momento Salamanca is a collection of the 76 instants or moments defined by the animated figure seen at various pedestrian street crossings in the city. Breaking the image down into individual ‘cells’, gives a specific character and identity to each cell, but which when animated creates a single identity. | Momento Salamanca ‘iota’ es la primera de una serie de obras de arte de edición limitada del artista JG Castela, realizada durante su estancia en Salamanca, España, en el verano del 2008. Momento Salamanca es una colección de los 76 instantes o momentos definidos por el cruce de la figura peatonal animada, visto en diversos semáforos de la ciudad. Al dividir la imagen en “células” se le da un carácter específico y una identidad a cada célula, pero cuando la imagen es animada se obtiene una única identidad. | |||
This project is available in 76 edition prints, and as an animation in the form of a childrens flip-book. | ||
EL HOMBRECITO VERDE Érase una vez un hombrecito que salía todas las mañanas a pasear por su ciudad. Le gustaba hacerlo pero llegó un momento en que ya conocía todas las calles, plazas y rincones tan bien que empezó a aburrirse. No sabía qué hacer pues caminar era una afición que había practicado desde siempre y le entristecía no encontrar placer en aquello que tanta satisfacción le había proporcionado desde hacía años. Se puso a pensar y llegó a la conclusión de que debía intentar cambiar algo, hacer algo diferente, no seguir en lo mismo. Quizá así vería la ciudad o el caminar de otra manera y recuperaría la ilusión por salir todas las mañanas. Como no sabía muy bien qué hacer decidió pintarse de verde a ver qué pasaba. Salió a la mañana siguiente a dar su paseo y se dio cuenta de que la gente le miraba, le sonreía, los niños le saludaban diciendo “hola hombrecito verde”. Por lo que observó su imagen resultaba simpática. Él también empezó a saludar y a sonreír. Se hizo muy popular en el barrio y también en los lugares por los que solía caminar. Un día en uno de sus paseos se le acercó un hombre y le hizo una propuesta insólita. -Buenos días. Soy de la empresa de semáforos y quisiéramos saber si le gustaría trabajar con nosotros. -¿Cuál se ría mi trabajo? -Vivir en los semáforos e indicar a las personas y especialmente a los niños cuándo pueden pasar. -Bien, puedo probar. Como se conocía toda la ciudad debido a sus caminatas iba de semáforo en semáforo, allí estaba él donde hiciera falta. Su trabajo no era nada aburrido pues veía pasar gente diferente constantemente. Los niños y muchos adultos le saludaban. Además cuando no había mucho movimiento de personas tampoco se sentía solo pues junto a él estaba su inseparable compañero el hombrecito rojo. Gracias a su audaz cambio, pintarse de verde, el hombrecito empezó a tener una vida diferente, entretenida, con responsabilidades, más satisfactoria. Con todo, no perdió su afición pues para trasladarse de semáforo a semáforo lo hacía caminando como siempre había hecho y ahora lo disfrutaba más que nunca. Ascen Candela | ||
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